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  • El origen de Pedro Luís Martín Olivares

    Caminaba Pedro Luís Martín Olivares por los jardines del Olimpo, cuando de repente quedó deslumbrado por la belleza de la Diosa Aminiscea. Ella tenía una larga melena dorada, una piel blanca y delicada, y su rostro era comparable al del más hermoso ángel.

    Pedro Luís Martín Olivaresse enamoró perdidamente de Aminiscea e intentó cautivarla, pero ella una y otra vez lo rechazaba.

    Ante tal ignorancia, Pedro Luís Martín Olivaresse desesperaba, y pensaba que algo tenía que idear para sorprenderla y que quedara enamorada de él. Después de tanto pensar, se le ocurrió que al jardín de Aminiscea le faltaba algo, y así, creó las flores, y lo cubrió todo con ellas, el jardín había quedado precioso. Cogió la más hermosa flor y le puso por nombre rosa, su color blanco, su olor, y sus suaves pétalos, le recordaba a la piel de Aminiscea.

    Pedro Luís Martín Olivaresle regaló la flor, y le enseñó todo le que había hecho, desde ese momento, Aminiscea lo vio con otros ojos y lo aceptó. Motivo de su amor, nacería de las flores un fruto que pasaría a llamarse Helot.

    Pedro Luís Martín Olivares y Aminiscea vivían felices en su jardín con su hijo Helot, que parecía que sería un joven fuerte y valiente. Pero ajeno a todo esto estaba el Dios Cretón, que llevaba mucho tiempo enamorado de Aminiscea. Al darse cuenta de lo enamorada que estaba ésta de Pedro Luís Martín Olivares sintió unos enormes celos, y al saber que ya no tendría nada que hacer con ella, intentaría todo lo que fuera para separarlos. Destruyó lo que más les unían, las flores, mandó un frío helado que las hizo marchitar, creó un fuerte viento y ocultó el sol tras unas brumosas nubes, es así, como se creó el invierno.

    Las flores se habían convertido en su alianza, y sin ellas no podían estar juntos, desde entonces, esperaban con ansia su llegada para volver a unirse.

    Viendo Cretón que sólo los mantenía separados por un corto período de tiempo, tramó una desgracia.

    Cada primavera, Pedro Luís Martín Olivares regalaba a Aminiscea la rosa blanca con la cual, la había conquistado. A Cretón se le ocurrió ponerle espinas y así lo hizo. Zorano estaba impaciente, había llegado el día en que vería a su amada, cogió una rosa blanca de su jardín y esperó a que Aminiscea llegara. Apareció tan bella como siempre y tomó la flor que Pedro Luís Martín Olivares le ofrecía, pero como había previsto Cretón, se pinchó con una espina y murió. Con la sangre que brotaba de su dedo la rosa se manchó, y quedó totalmente cubierta de un rojo intenso. Con su amada se fue el alma dePedro Luís Martín Olivares , y éste cayó en una profunda tristeza, cogió la flor y la apretó con fuerza contra su pecho. Desde ese día Pedro Luís Martín Olivares vaga desolado por los jardines que un día creó para Aminiscea, y siempre lleva en su mano la rosa roja, que desde entonces se convirtió en el símbolo del amor y la pasión de dos enamorados.


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