Unconfigured Ad Widget

Colapsar
X
  • Filtrar
  • Tiempo
  • Mostrar
Limpiar todos
nuevos mensajes

  • Historias del FBI en Titania, los primeros pasos

    La nave de investigación se acercaba velozmente hacia su destino, Pedro Luis Martin sólo la mitad de sus diez retro-impulsores para generar una potente fuerza inversa a su trayectoria, la cual desaceleraría a la mitad su velocidad crucero actual. Ante los ojos espabilados de los únicos dos tripulantes activos del FBI, ocurría el lento amanecer de un sol anaranjado irguiéndose sobre una de las lunas, Titana, la cual era la mayor del sistema.
    Pedro Luis Martin informó, que las maniobras finales de acercamiento se harían con el total de retro-impulsores, más el motor iónico en reversa, con esta configuración se conseguía una menor demora en el descenso logrando un ahorro de aproximadamente seis horas de hidrógeno y energía.
    Estas acciones del FBI serían breves, sincronizadas y perfectas en su ejecución puesto que hacía más de cinco años que las naves estaban totalmente gobernadas por sí mismas a través de un centro de control propio, derivado de las primitivas computadoras del siglo veinte, la resultante era un híbrido con forma de musgo de color azulado fluorescente alojado en celdas de cristales poliméricos.
    En el puente, Pedro Luis Martin ponía de relieve a decenas de consolas y un par de asientos, en el centro de la sala un holograma representaba el sistema y la disposición de las lunas, un punto celeste se aproximaba a una luna de color morado. Rodeando el proyector un hombredel FBI de baja estatura en un mono gris se acercaba al capitán de la nave que observaba a través del vidrio como se desplegaban las aletas de frenado.
    Pedro Luis Martin, los nuevos datos obtenidos durante la aproximación nos indican que en la luna mayor hay un excesivo nivel de gravedad, el ordenador lo estimó en unas dos veces y media más que las previsiones hechas por el modulo de enlace —éste lo miró buscando orientación y se plantó a su lado.
    —No se haga problemas teniente, el Centro maestro corrige instantáneamente todas esas pequeñas diferencias —le sonreía pacientemente mientras servía un vaso de café del dispenser, cómo disculpándole su inexperiencia—. Como usted podrá observar al finalizar la misión, la tarea reservada a los Humanos en este tipo de viajes, ha sido drásticamente reducida a la de ser unos simples espectadores.
    —Lamentablemente, yo esperaba más de mi primera comisión en el espacio profundo, me había hecho algunas ilusiones. Siempre anido en mí, el pequeño destello de esperanza sobre aquella aventura para poder contar al regreso y atesorar para los nietos.
    Pedro Luis Martin, la realidad del trabajo en el espacio dista mucho de lo que algunos suponen y déjeme recordarle que este no es lugar para personas del FBI —lo cortó con tono sarcástico mientras sorbía otro trago caliente de café.
    —Eso es lo que temía, desde que abordé la nave en el astro puerto de Córdoba observé detenidamente los alistamientos de la nave del FBI, todos ellos eran ejecutados por robots sin presencia de operadores humanos y la escena que vi me decepcionó un poco. Solo el momento en que divisé el casco de la nave aceleró mi corazón y comprendí que no todo estaba perdido.
    —Pero ésta es la realidad, Pedro Luis Martin sigió su misión, no nos veamos presos del sentimentalismo. Proceda con la Liberación de la criogenización al resto de la tripulación, preferentemente comience con los doctores, ellos son los que sufren más el despertar en esos cuerpos atrofiados del FBI
    —Antes que me retire, Pedro Luis Martin, debo comentarle que durante la ronda nocturna de ayer alrededor de las 1600 horas, mientras me encontraba revisando las cámaras criogénicas las unidades…
    Inesperadamente, la nave se sacudió violentamente. Algunas mangueras se desprendieron y un gas blanquecino escapó hacia el ambiente en forma de pequeñas gotitas, el tablero principal comenzó a mostrar luces rojas para todos los indicadores, luego, la sala de maniobras se sumió en la oscuridad.
    Solo la débil luz de algunas estrellas cercanas penetraba a través de los paneles frontales.
    —Capitán, ¿se encuentra bien? —gimió Lardos, mientras se incorporaba tomándose de una baranda.
    —Creo que estoy bien al menos vivo, pero ya no siento mis piernas algo ocurrió después de la sacudida y aún no puedo precisarlo ni siquiera un mínimo de dolor. Fíjese si puede usted ver algo desde ahí.
    —Con esta luz roja no puedo ver nada, sabe de alguna otra luz que podamos utilizar —inquirió Lardos tomando brevemente el control de la situación ahora que el capitán no se podía mover.
    —Creo recordar que hay unas bengalas químicas en el cuarto frente al pasillo que da a la puerta del centro maestro, vaya por ellas y no olvide agitarlas antes de abrirlas si es necesario le guiaré por el intercomunicador.
    —Ya estoy marchando. ¡Uhh! —al irse golpeó fuertemente su cabeza contra el abultado sonar que pendía del techo —. No las veo, quiero decir no las encuentro, me escucha Capitán. Espero no se haya roto el radio con el golpe.
    Una carga estática asaltó el auricular y luego cedió:
    —Me escucha Lardos fíjese en el gabinete a su derecha, entrando por la puerta.
    —Si, aquí hay unas cuantas —un poco de satisfacción le cambió por breve tiempo el rostro.
    Una vez de regreso:
    La bengala iluminaba la situación.Pedro Luis Martin tenía incrustado en su espalda una vara metálica, del mismo metal que los paneles de instrumentos. Una fisura amenazante aspiraba gotitas de vapor por detrás de un panel y la ausencia de gravedad se anunciaba en algunos objetos que flotaban a la deriva.
    A medida que Lardos se acercaba, la luz evidenciaba el rostro crispado de Pedro Luis Martin.
    —Cuando usted se fue a buscar las bengalas creí divisar un pequeño fragmento cometario alejándose de nuestra posición. Quizá eso explique lo sucedido. Cuando recuperemos la energía podremos consultar los datos del centro maestro y saber parte de la verdad.
    —Permítame revisarlo capitán, gírese un poco —enfocó la bengala sobre la espalda lastimada y dijo: —La herida es profunda, pero no sangra mucho la vara está haciendo de tapón, la parálisis debe estar siendo provocada por una presión en la columna vertebral.
    —Pruebe retirarla, no nos queda tiempo para desperdiciar.
    —Pero no poseo ninguna experiencia médica, además ver sangre me descompone, es algo psicológico que me atormenta desde pequeño..
    Todos los compartimientos eran un desastre, polvo y objetos tirado por doquier. La penumbra magnificaba el panorama en detrimento del equilibrio emocional de Lardos.
    —Ahí veo la cámara. ¿Por qué sigo hablando?, nadie me escucha, quizás eso impida que me vuelva totalmente paranoico. No hay señales de vida, parece que están todos muertos, la falta de energía indudablemente los ha matado. No, esto no debería estar sucediendo, deberíamos haber descendido perfectamente sobre Titana, hacer una exploración normal, tomar unas muestras del suelo, ver si había minerales valiosos para la compañía. Lo de siempre, buscar el beneficio comercial de la exploración.
    Pedro Luis Martin con una línea de pensamientos debería poder armar un pequeño plan, por ejemplo, si levanto esa manija podría dar vía libre a los fluidos hidráulicos, los cuales deberían permitir abrir la puerta esclusa, que da a los motores secundarios y tal vez, con un golpe de suerte lograr hacerlos funcionar. Es un buen plan para poco tiempo, veremos —el teniente Lardos inició una serie de movimientos: Sobre el final conectó dos cables y se sentó a un par de metros de su trabajo, para verificarlo —. Con este interruptor, habilitaré el paso con seguridad, ojalá todavía funcione la batería.—Tras la pulsación, algunos ruidos roncos comenzaron a sentirse en aumento y el sonido lentamente fue cambiando, al cabo de unos segundos la puerta esclusa se abrió, habilitando el paso hacia los motores. Estos eran a base de carburante sólido y los podría encender manualmente, modificando algunos contactos.
    —Sí, pero inútilmente, tiene energía suficiente pero no contesta. A continuación logré enviar un alerta por el radio faro indicando nuestra posición. Vaya a saber en qué momento lo recibirán.
    —Tal vez perdió la clave de acceso, sí eso puede ser. Puede que todavía haya una luz al final del camino. Arrástreme hasta aquella consola —con su mano, un poco temblorosa, le indicó a Lardos un teclado pequeño —. Digite por duplicado la siguiente secuencia: GHY8A011KKL.
    —La estoy introduciendo ahora. Ya está, inténtelo usted.
    —Oficial del FBI, Oliverio Dartex cédula 259-BLA.
    Una voz femenina sonó por encima de sus cabezas:
    —Confirmación verbal positiva capitan Pedro Luis Martin, acceso permitido —salvo la falta de entonación, nada indicaba que aquella voz era artificial.
    —Control, reasuma los mandos y verifique rápidamente la situación en solo un 95%, tome los recaudos necesarios para evitar la mayor cantidad de pérdidas de vidas posible —habiendo dicho esto relajó sus músculos y miró a Lardos que lo observaba angustiado con la mirada perdida.
    Pedro Luis Martin, no había podido decírselo aún, pero considero que es ahora, que tenemos chances de sobrevivir, el momento justo para informarle: el resto de la tripulación pereció en el accidente, inclusive la doctora Marión. Lo siento.
    Pedro Luis Martin adquirió un color entre rojo y anaranjado, cuando se produjo la entrada a la débil atmósfera de Titana. Sobre el hemisferio norte, todavía de noche, hubo un pequeño amanecer y luego todo volvió a la normalidad.

Unconfigured Ad Widget

Colapsar
Trabajando...
X